¡¡¡POR FIN NOS HEMOS CONVERTIDO!!! ¿en qué…?
Ya hace más de una semana pero parece que fue ayer nuestra llegada a esta tierra santa que, no conociendo al Salvador, sí conoce grandes valores (humanos y religiosos). En este tiempo, además de recibir formación sobre el Islam y el mundo árabe y musulmán, hemos podido vivir experiencias muy interesantes:

En la foto podéis vernos en el vestido típico saharaui (la melfa) para un par de acontecimientos: para compartir, de dos en dos, un día completo en una familia que generosamente nos acogía (la hospitalidad saharaui es envidiable, te ofrecen hasta lo que no tienen): con ellos comimos, visitamos a sus familias, y hasta dormimos (como ellos en el suelo ¡claro! y en el dormitorio de las mujeres ¡por supuesto!), y para acudir a una boda (a la celebración de las mujeres).
Hace unos días tuvimos también la ocasión de ver por vez primera el desierto y pasear por las dunas (no perdimos la ocasión de hacer ejercicio y también algo el payaso) y también la puesta de sol en el océano; ayer volvimos al desierto, pero esta vez para tener un día de retiro (¡¡toda una experiencia!!).
Y, lo más precioso, estamos pudiendo compartir con unos y con otros sobre la religión de nuestros hermanos musulmanes y su modo de vivirla: hace unos días con una chica española convertida y casada aquí, poco después con una especie de sufí (hombre muy religioso, medio místico, musulmán), incluso con un musulmán que trabaja para el gobierno español y nos pudo contar mucho del tiempo de convivencia pacífica con los españoles aquí.
Pasamos también la Nochevieja en familia: con nuestros hermanos oblatos de aquí, nuestra amiga Sara (que aquí colabora en una ONG) y dos matrimonios saharaui-españoles (uno de ellos con niños muy divertidos). Y el Año Nuevo fuimos invitados a comer cous-cous a casa de una familia saharaui.
¡En fin! Regalo tras regalo que, aunque pobremente, hemos intentado compartir con vosotros en este tiempo. Prometemos enviar una última noticia a nuestro regreso, evaluando la experiencia