Compartiendo la vida

Publicado en por Misioneras Oblatas de Maria Inmaculada

 

Unos días después de la experiencia de voluntariado en Marruecos, me siento a reflexionar sobre lo allí vivido. Nos piden que compartamos esta experiencia con vosotros, aunque hay experiencias que vivimos pero apenas podemos después explicar, hay muchos sentimientos que difícilmente se describen con palabras.

Para mí es la tercera visita a Maruecos acompañando a las oblatas. Para ellas sólo tengo palabras de agradecimiento por brindarme nuevamente esta oportunidad. El mismo agradecimiento que siento hacia los demás voluntarios, con los que he compartido habitación, calor, mosquitos, cafés, oraciones, conversaciones hasta altas horas de la noche,... Y con ellos hemos intentado ese acercamiento a los hermanos musulmanes, que se han mostrado siDSCN4007empre receptivos, abiertos, acogedores, ...

La primera semana en Tetuán tuve la suerte de hacer de "comodín" y compartir las actividades en los tres grupos de trabajo. No ha podido ser más enriquecedor.

En los orfanatos disfruté de la alegría de los pequeños, que a pesar de las carencias que puedan sufrir, son felices, siempre cuidados y atendidos por un personal y voluntarios que lo dan todo por ellos. Cuando hoy los recuerdo en mi oración y cierro los ojos, me reconforta recordarlos sonriendo, alegres, felices. Con la misma alegría que ellos nos transmitieron.

Me quedo con el recuerdo de la cálida acogida en Bousafou, donde los ancianos, que han participado entusiasmados en las actividades, ya lamentaban nuestra marcha antes de que nos fuéramos. "Ahora que nos hemos acostumbrado a vosotros os marcháis", Para mí Bousafou tuvo el sabor especial del reencuentro con algunos de los ancianos que ya conocí en Semana Santa, que aún recordaban el pequeño trabajo que realizamos entonces con ellos. 

Allí compartimos con un anciano residente una interesante formación sobre el Islam, recordad que aquí también venimos a aprender. Abdel Khader nos dedicó su tiempo y aprendimos sobre la práctica del Islam, con un ponente de primera. Ojalá pudiera yo hablar de mi experiencia con Dios con el mismo fervor que él nos hablaba de la suya con Allah.

P1010972


En Martil dediqué mi tiempo a las clases de español. Tenía un pequeño pero variado grupo de alumnos, desde niños de 6 ó 7 años a señoras

encantadas con la idea de aprender un idioma, y que participaban en los juegos y canciones con tanto entusiasmo como los niños y jóvenes. Es todo un reto hacerse entender, nunca había dibujado y gesticulado tanto. Muy divertido, les encantaba cuando utilizaba alguna palabra en Dariya, de lo que hemos aprendiendo en las clases de la tarde con Mohamed.

 

Compartir esta vivencia con las oblatas y el resto de los voluntarios ha sido parte de nuestra experiencia en Marruecos, viviendo nuestra fe, en ocasiones abiertamente, la mayor parte de ellas, con cierto sigilo, pero siempre con la certeza de que no poder hacer una manifestación externa de tu fe, no merma en absoluto la vivencia de ésta. Respecto a los voluntarios, siempre hay un pequeño detalle en alguien que te sorprende, siempre tienes la ocasión de aprender algo nuevo, sólo hay que estar un poquito atento a lo que el Señor te quiere decir a través de ellos, y dejarte llevar.

Gracias a todos aquellos que se han cruzado allí en nuestro camino y han enriquecido esta experiencia con su día a día.

  

 Nuria - P. San Leandro (Madrid)

Comentar este post